Cuidadores y Familia en Parkinson, Seguridad del paciente en Alzheimer

El lavado de manos salva vidas.

Es momento de hacer un llamado para concientizar a la población de que un gesto tan simple como lavarse las manos con agua y jabón puede ser clave para la supervivencia de millones de personas.

Trabajo en equipo.


Esta práctica, considerada una actuación clave que salva vidas, no está tan extendida como podemos imaginar. El lavado de manos con jabón es muy poco practicado: muchas personas en todo el mundo se lavan las manos sólo con agua porque creen que para tener las manos limpias es suficiente con quitar la suciedad visible.


Las manos son el principal vehículo de transmisión de infecciones durante la atención sanitaria y la vida diaria. En ellas existen miles de virus, bacterias, microbios, gérmenes, parásitos, hongos y gran cantidad de agentes infecciosos que son imperceptibles para el ojo humano. Mantener las manos limpias es un requisito obligado para evitar la transmisión de enfermedades e infecciones al resto del organismo.

Lavado de manos.

Por ese motivo, concebimos la prevención y el control de las infecciones como una responsabilidad individual y colectiva, en la que la higiene de manos es la medida más importante para evitar la transmisión de gérmenes patógenos y prevenir las infecciones. Cualquier trabajador sanitario, cuidador o persona implicada en el cuidado directo o indirecto del paciente y de nosotros mismos, debe implicarse en la higiene de manos, realizándose correctamente y en el momento adecuado.

A su vez es responsabilidad de cada uno de nosotros el proteger y prevenir infecciones asociadas a contacto directo con ambientes y vectores patógenos.

Enemigos invisibles

Mantener las manos libres de estos peligrosos organismos es sencillo, basta con lavarlas a diario y en varias ocasiones: al inicio y término de la jornada laboral, antes y después del contacto físico con personas, antes y después de realizar una tarea limpia o aséptica, cuando estén visiblemente sucias o contaminadas de polvo, cuando exista sospecha o prueba de exposición a organismos infectocontagiosos e inmediatamente después de una exposición accidental con objetos afilados.


También es una buena medida lavarse las manos tras usar el teclado de la computadora, cuando nos apoyamos en pasamanos de escaleras o tocamos manijas de puertas, al usar el teléfono o incluso al estrechar la mano de otras personas.


Algunos ejemplos de enfermedades en las que la transmisión se puede reducir mediante el lavado de manos son los resfriados comunes, la gripe, la hepatitis A, algunas gastroenteritis, infecciones con microorganismos resistentes y no resistentes a antibióticos, herpes, tos ferina, y la que actualmente aqueja nuestro mundo: COVID-19

Recuerda: “el poder está en nuestras manos”. Implica cinco pasos simples y eficaces (mojar, enjabonar, frotar, enjuagar, secar)
Es rápido, simple y puede evitar que cualquiera de nosotros se enferme. Lavarse las manos es ventajoso para todos, excepto para los microbios.

nf. Adriana González Aguiñaga

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