Nutrición en Parkinson

Importancia de la nutrición en la enfermedad de Parkinson

Como sabemos, la enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva e irreversible que puede tener afecciones en el paciente motores como la rigidez, temblores, inestabilidad postural, cansancio, depresión entre otros; como síntomas no motores que pueden afectar directamente el sistema digestivo como la disfagia que es la incapacidad o dificultad de deglutir; alteración en la motilidad intestinal que se manifiesta con el estreñimiento; retraso en el vaciado gástrico que se manifiesta con la falta de apetito o la sensación de “estar lleno”. Todo esto provoca que el paciente con Parkinson presente un elevado riesgo de malnutrición a lo largo del desarrollo de la enfermedad, con alteraciones nutricionales importantes y graves, que pueden complicar de manera significativa la calidad de vida de nuestro paciente o familiar y su estado de salud general.

alimentos contraindicados en pacientes con Parkinson

Desde el punto de vista nutricional, los pacientes con Parkinson, son particularmente vulnerables por el riesgo tan alto de malnutrición que existe debido a la pérdida de peso, principalmente de masa muscular, la baja ingesta o dificultad para comer, disminución o pérdida de olfato, la ansiedad, la depresión y el estreñimiento. Dicha malnutrición se ve directamente asociada a un mal pronóstico de la enfermedad, de manera que encontramos que a menor calidad del estado nutricio, mayor incidencia de complicaciones motoras, mayor deterioro general y por consiguiente menor calidad de vida.

La disminución de la ingesta de alimentos o en su defecto, la ingesta de alimentos poco saludables se debe principalmente a la falta de apetito asociado a la depresión o ansiedad, la deficiencia en percibir los sabores y la disminución del olfato. De manera adicional encontramos problemas para alimentarse debido a los temblores y dificultad para deglutir. Por otro lado, el medicamento principalmente utilizado (levodopa), ralentiza el vaciamiento gástrico y puede causar náuseas, diarrea y dolor abdominal.

Disminución del Sentido del Olfato

La levodopa se administra siempre en combinación con carbidopa o benserazida, ya que estos medicamentos mejoran su biodisponibilidad. Sin embargo el contenido proteico de la dieta puede afectar la absorción de levodopa en el intestino delgado, lo cual hace que se requiera un ajuste o redistribución del aporte proteico en función de la medicación, lo cual también al no llevar un seguimiento profesional adecuado, puede repercutir de manera importante en la masa muscular de nuestro paciente; que adicionalmente, y propio a la enfermedad, tiene un consumo energético aumentado, lo que quiere decir que la presencia de rigidez y los movimientos involuntarios persistentes, hacen que la persona requiera mayor energía a través de su alimentación. Razones por las cuales el paciente con Enfermedad de Parkinson requiere un plan de alimentación personalizado, que vaya de acuerdo a las características de su organismo y a la progresión de la enfermedad, de tal manera que reciba la cantidad de proteína que requiere sin interferir con su tratamiento médico; a la vez que se cubren las necesidades energéticas a través de estrategias que permitan la deglución, mejoren la calidad de la ingesta y resultan incluso más atractivas para su apetito y olfato disminuido.

Se debe valorar de manera personalizada si se requiere algún suplemento o complemento alimenticio, incluso si es “natural” y nunca brindar medicamentos ni productos naturistas sin que sean supervisados por un profesional de salud, para evitar que haya repercusiones de la salud de nuestro paciente o familiar.

Algunas estrategias generales que se pueden llevar a cabo son:

  1. Brindar alimentos enriquecidos en caso de que nuestro paciente tenga poco apetito; es decir, realizar una mezcla rica en nutrientes con la consistencia necesaria para lograr que el aporte energético sea el requerido y no batalle para deglutir, algunos ejemplos son licuados, smoothies, sopas, cremas.
  2. Realizar 5 comidas pequeñas al día, de manera que se distribuya la cantidad total de comida a lo largo del día, para que en porciones pequeñas no se sienta tan lleno pero alcancemos a cubrir sus requerimientos energéticos.
  3. Buscar que la ingesta del alimento no se empalme con los medicamentos, ya que la levodopa/carbidopa no funcionará de manera correcta, por lo que se debe dejar pasar 40 minutos entre el medicamento y el alimento, cuidando de manera muy especial la cantidad y calidad de la proteína brindada.
  4. Utilizar sustitutos de azúcar para endulzar lo necesario, ya que frecuentemente al disminuirse el gusto, se aumenta la preferencia por alimentos muy dulces, lo que puede provocar aumento en la glucosa.
  5. Utilizar hierbas de olor para cocinar, debido a que, como lo hemos comentado anteriormente, la disminución del gusto y olfato, disminuye el apetito; de manera que si potenciamos el olor y sabor de los alimentos a través de los condimentos (no irritantes) puede resultar un poco más atractivo de ingerir.
  6. Buscar complementar la alimentación de nuestro paciente con algunas fórmulas comerciales 1 o 2 veces al día dependiendo de la necesidad del paciente.

Es muy importante recordar y considerar que dichas estrategias son generales y nuestro familiar o paciente deberá ser valorado por un especialista en el área para realizar un plan de alimentación individualizado, de acuerdo a la composición corporal, requerimientos energéticos y de macronutrientes de la persona, desarrollo de la enfardad (presencia de disfagia, alteraciones en gusto, olfato, depresión, ansiedad) gustos, horarios, etc. Y muy cuidadosamente, evaluar y dar seguimiento a la evolución de su estado nutricio para evitar la malnutrición (desnutrición, sobrepeso u obesidad).

No sólo es incapaz de alimentarse por sí mismo, sino que incluso cuando se le lleva la comida a la boca, es tanta la agitación y las acciones de los músculos de la lengua, faringe, etc. están tan afectadas que la comida se retiene en la boca con dificultad hasta que es masticada y tragada con incluso más dificultad”

extracto de An Essay on the Shaking Palsy de James Parkinson.

ANA Laura Acosta Torres very

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